Comportamiento

Comportamiento reproductivo y ciclo biológico

Los estudios sobre el ciclo biológico de Cerambycidae suelen limitarse a especies con marcado interés económico, en cuyo caso, la evidente utilidad del conocimiento de todas las fases del insecto, así como sus patrones de alimentación o sus enemigos naturales, resultan vitales para la lucha contra las diversas plagas originadas por estos artrópodos, fundamentalmente en la madera.

Sin embargo, en los grupos en los que no aparecen especies perjudiciales, o éstas son muy escasas, llega a darse un práctico desconocimiento no ya del ciclo biológico, sino incluso de los estados preimaginales del insecto.

Adaptabilidad del ciclo

Sin entrar en la utilidad del conocimiento previo para aquellos casos en los que determinada especie se convierte en plaga por modificación de su hábitat natural (Moreno et al. 2003; Peláez et al. 2003), el estudio de todas las fases de desarrollo resulta indispensable para comprender las estrategias adaptativas que han llevado a estos pequeños animales a un éxito evolutivo tan marcado.

Precisamente, y como otros animales con metamorfosis, la existencia de estados muy diferentes tanto morfológica como etológicamente, les permite explotar diferentes recursos alimenticios sin entrar en competencia, así como utilizar distintos biotopos, adaptándose en los climas marcadamente estacionales a las diferentes condiciones ambientales de cada temporada.

Esto, junto con el fenómeno de diapausa, les ha permitido colonizar regiones marcadamente inhóspitas, donde los adultos entran en actividad únicamente durante unas pocas semanas al año, mientras que el resto de la temporada permanecen resguardados en el interior de troncos, raíces o suelos, sea en reposo o incluso aprovechando la versatilidad de algunos estados como la larva, alimentándose durante largos períodos en los que el medio externo no permitiría la supervivencia.

Optimización de esfuerzos reproductivos

Por otro lado, y especialmente en el caso de estas especies con períodos de actividad imaginal relativamente cortos, todo mecanismo que garantice un ahorro en el esfuerzo reproductivo representará indudablemente una ventaja adaptativa fácilmente seleccionable.

En este sentido, el inequívoco reconocimiento de una pareja potencial resulta extremadamente útil, evitando perder tiempo y oportunidades cortejando a individuos del mismo sexo o de especies próximas (muchos cerambícidos comparten los mismos hábitats simultáneamente). Todos los mecanismos de cortejo y reconocimiento pre-cópula resultan así importantes estrategias economizadoras.

De igual forma, dada la estrategia reproductiva de estos invertebrados, en los que no existe cuidado alguno de la prole, asegurar una buena ubicación de la puesta resulta fundamental para maximizar la supervivencia larvaria. Unos pocos centímetros de distancia a la fuente de alimento o la elección de una planta equivocada puede resultar mortal para las pequeñas larvas neonatas.

Así, los comportamientos de puesta llegan a resultar en algunos casos muy complejos. Esto, unido a la elaboración de un huevo resistente, puede compensar la ausencia de cuidados paternos, alcanzando altas tasas de supervivencia de la puesta y las futuras larvas.

Cortejo y cópula

La gran diversidad de comportamientos que presentan los insectos, algunos de ellos muy espectaculares, han sido motivo de estudios y publicaciones desde hace mucho tiempo. Los coleópteros no han sido precisamente olvidados en estas observaciones, y son numerosos los textos existentes sobre etología de este orden. En el caso del cortejo y la cópula, nos encontramos, a pesar de lo que pudiera parecer en un primer momento, ante un complejo repertorio etológico considerablemente variado en el gran grupo de los coleópteros.

No obstante, los estudios tradicionales sobre el comportamiento reproductivo en escarabajos suelen ser meramente descriptivos y solo en los últimos años existen investigaciones importantes enmarcadas en la etología científica.

Por nuestra parte, estamos trabajando en el comportamiento reproductor del género Iberodorcadion, con especial atención a las especies del centro de la Península Ibérica.

Comportamiento de cortejo y cópula en las especies de Iberodorcadion de la Sierra de Guadarrama (Sistema Central, España).

Puesta

Los Cerambycuidae son una de las familias de coleópteros que presentan mayor importancia económica, al alimentarse sus larvas de una gran variedad de especies vegetales. Las larvas de los cerambícidos atacan un gran número de especies arbóreas de interés forestal, pudiendo causar serios daños también en madera cortada o incluso trabajada, al infectar el árbol vivo o la madera poco antes de ser serrada. Sin embargo, pocos son los que pueden ovopositar en la madera seca (Hylotrupes bajulus (Linnaeus, 1758), Stromatium longicorne Newman, 1842, etc.). Muchos frutales también pueden ser atacados por cerambícidos (manzanos, morera, vid, palmeras, etc.). Otras especies pueden atacar cultivos: algunas Phytoecia infectan zanahorias y coles, algunos Laminae atacan calabazas y otras muchas especies pueden atacar cultivos tan variados como judías, girasoles, algodón, trigo, cebada, maiz, alfalfa, patata, etc. Algunas semillas, principalmente de coníferas y leguminosas pueden ser infectadas por estos coleópteros, así como flores de jardin tales como rosas y orquídeas.

La puesta suele tener lugar sobre la misma planta de la que se alimentan los adultos, excepto en el caso de los xilófagos, donde a un estado larvario taladrador de troncos suele seguirle un adulto que se alimenta de otros vegetales diferentes.

Las especies con las que nosotros hemos trabajado se alimentan de plantas herbáceas o caméfitas, tanto en su fase larvaria como en el estado de imago, aunque las partes de la planta que sirven de alimento a cada una son diferentes.

Hinton (1981) señala la existencia de dos tipos de puesta en los Cerambycidae: el tipo I se caracteriza por la utilización exclusiva del ovopositor, mientras el tipo II sería aquel en el que tanto el ovopositor como las mandíbulas intervienen en la puesta. Este autor indica que algunos Lamiinae pertenecen a este segundo grupo, citando los casos de algunos Prionini, de Acanthocinus aedilis y de Saperda scalaris. Las especies estudiadas por nosotros presentan este segundo tipo de puesta, utilizando ovopositor, mandíbulas e, incluso, patas anteriores para preparar el lugar de la puesta.

La puesta de Parmena pubescens (Dalmau, 1817)

La puesta en Iberodorcadion Breuning, 1943

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