Iberodorcadion

La genitalia masculina en Iberodorcadion (Coleoptera, Cerambycidae, Lamiinae)

La genitalia masculina y, más especialmente, la forma del órgano copulador ha sido uno de los caracteres mas ampliamente utilizado en la sistemática y taxonomía de todo el orden Coleoptera. En Dorcadionini ya fue utilizada por Breuning (1962) para la separación de los diferentes géneros y subgéneros de la tribu. Dentro de Iberodorcadion no se han podido encontrar diferencias significativas entre las diferentes especies, ni siquiera entre los tres subgéneros que lo componen (Breuning, 1962; Vives, 1983).

La armadura genital masculina está compuesta por el segmento genital (segmento IX -Fig. 1c) el tegmen, el lóbulo medio y ell saco interno (Fig. 2) (Villiers, 1978)

I.graellsi

Fig. 1. Últimos segmentos abdominales del macho de I. (H.) graellsi. a, visión dorsal; b, visión ventral; c, segmentos VIII-IX. s: segmento; sp: spiculum ventrale.

El segmento genital o segmento IX (Fig. 1c) consta de un terguito esclerotizado redondeado en el ápice y con un proceso alargado en la base. El esternito es más membranoso, presentando otro proceso quitinizado basal, mucho más largo (spiculum ventrale), que sostiene la armadura genital durante la evaginación de ésta.

I.graellsi

Fig. 2. Genitalia masculina de I.(H.) graellsi. ab: apófisis basal; bt: apófisis ventrales del tegmen; cd: canal deferente; p: lóbulo medio; pa: parámeros; si: saco interno; t: tegmen.

El lóbulo medio (Figs. 2-5) se encuentra fuertemente esclerosado y curvado, con la porción apical aguzada y la porción basal portando dos largas apófisis redondeadas en el extremo. En la zona apical se abre el orificio genital, en forma de hendidura transversa.

El tegmen (Figs. 2-5) se encuentra también fuertemente esclerosado. En la cara dorsal presenta dos largos lóbulos pubescentes: los parámeros. En la zona ventral se sitúan dos apófisis esclerosadas que se unen en su extremo, formando un “anillo” entre el cual se sitúa el lóbulo medio. Éste se encuentra cubierto además por unas fuertes membranas asociadas al tegmen.

Fig. 3. Tegmen, visión ventral (a); lóbulo medio, visión ventral (b) y edeago, visión lateral izquierda (c) de I. (H.) hispanicum. Tegmen, visión ventral (d); lóbulo medio, visión ventral (e) y edeago, visión lateral izquierda (f) de I.(H.) ghilianii.

Fig. 3. Tegmen, visión ventral (a); lóbulo medio, visión ventral (b) y edeago, visión lateral izquierda (c) de I. (H.) hispanicum. Tegmen, visión ventral (d); lóbulo medio, visión ventral (e) y edeago, visión lateral izquierda (f) de I.(H.) ghilianii.

Fig. 4. Tegmen, visión ventral (a); lóbulo medio, visión ventral (b) y edeago, visión lateral izquierda (c) de I. (H.) perezi. Tegmen, visión ventral (d); lóbulo mediano, visión ventral (e) y edeago, visión lateral izquierda (f) de I.(H.) ortunoi.

Fig. 4. Tegmen, visión ventral (a); lóbulo medio, visión ventral (b) y edeago, visión lateral izquierda (c) de I. (H.) perezi. Tegmen, visión ventral (d); lóbulo mediano, visión ventral (e) y edeago, visión lateral izquierda (f) de I.(H.) ortunoi.

Fig. 5. Tegmen, visión ventral (a); lóbulo medio, visión ventral (b) y edeago, visión lateral izquierda (c) de I. (H.) graellsi. Tegmen, visión ventral (d); lóbulo medio, visión ventral (e) y edeago, visión lateral izquierda (f) de I.(H.) martinezi.

Fig. 5. Tegmen, visión ventral (a); lóbulo medio, visión ventral (b) y edeago, visión lateral izquierda (c) de I. (H.) graellsi. Tegmen, visión ventral (d); lóbulo medio, visión ventral (e) y edeago, visión lateral izquierda (f) de I.(H.) martinezi.

La genitalia femenina en Iberodorcadion (Coleoptera, Cerambycidae, Lamiinae)

La genitalia femenina prácticamente no ha sido estudiada hasta la fecha en Iberodorcadion. Existen algunas referencias a la armadura genital de otros Cerambycidae en Tanner (1927), Villiers (1978), Crowson (1981) y Paulian (1988), destacando los trabajos de Sama (1984, 1985), donde utiliza la espermateca como carácter taxonómico en el género Parmena Latreille, 1829. El único trabajo donde aparece descrita la genitalia femenina de un Dorcadionini es en Iuga & Rosca (1962), donde se estudia la armadura genital y complejo espermatecal de Dorcadion fulvum (Scopoli, 1763), aunque éste último está erróneamente descrito, debido a que fueron omitidos conducto espermatecal, espermateca y glándula espermatecal, denominando espermateca a lo que en realidad es la bols copulatriz. La redescripción del complejo espermatecal de D. fulvum la hemos realizado en Hernandez & Ortuño (1992), donde además describimos la genitalia femenina de 18 especies de Iberodorcadion.

El valor de la genitalia femenina es doble, por un lado dada su posible aplicación a estudios filogenéticos y, por otro, debido al importante significado biológico que presenta, con respecto a los hábitos reproductores, fecundación de huevos y almacenamiento de esperma principalmente.

La genitalia femenina está compuesta por la armadura genital y el complejo espermatecal (Hernández & Ortuño, 1992). Todas las estructuras genitales de los Iberodorcadion se originan por la transformación de los cuatro últimos segmentos abdominales: VIII, IX, X y XI (Tanner, 1927; Iuga & Rosca, 1962). La genitalia femenina se encuentra situada muy en el interior del abdomen de la hembra, debido a la invaginación del segmento IX.

El último segmento visible en reposo (con el ovopositor invaginado) es el segmento VII, que presenta un terguito y un esternito convergentes en el ápice.

El segmento VIII aparece oculto por el VII, siendo de mucho menor tamaño y presentando también un terguito y un esternito definidos. En el terguito aparecen dos series de cortas setas espiniformes, una en cada lado, y dos grandes placas, los apodemas tergales, situados también uno a cada lado, pero en posición basal. El esternito presenta también dos series de setas espiniformes notáblemente más largas y situadas hacia la zona central; un largo y estrecho apodema impar sirve de anclaje a varios músculos implicados en la evaginación del ovopositor (Iuga & Rosca, 1962).

El segmento IX es membranoso y se encuentra invaginado; presenta una forma de saco alargado y constituye la cámara génito-anal, apareciendo en su interior la armadura genital y el tramo final del recto que se abre dorsalmente en el ano. Esta cámara comunica con el exterior por el orificio del ovopositor, situado en el extremo apical del segmento VIII.

Los últimos segmentos abdominales se encuentran dibujados en la figura 6.

Fig. 6. Últimos segmentos abdominales en f de Iberodorcadion. A. Segmentos VIII y IX, visión dorsal. B. Segmentos VIII y IX, visión ventral. ae: apodema esternal. at: apodema tergal. e: esternito. s: segmento. t: terguito.

Fig. 6. Últimos segmentos abdominales en hembra de Iberodorcadion. A. Segmentos VIII y IX, visión dorsal. B. Segmentos VIII y IX, visión ventral. ae: apodema esternal. at: apodema tergal. e: esternito. s: segmento. t: terguito.

I.graellsi

Fig. 7. Armadura genital y complejo espermatecal en I.(H.) ghilianii. A, Cámara génito-anal con la armadura genital en su interior. B, Armadura genital en visión dorsal. C, Armadura genital y resto de la genitalia femenina en visión ventral. a: ano. b: bolsa copulatriz. c: coxito. ce: conducto espermatecal. cg: cámara génito-anal. e: estilo. ep: espermateca. ge: glándula espermatecal. og: orificio genital. ov: oviducto. p: placa vaginal. u: utero. v: vagina.

Fig. 7. Armadura genital femenina y complejo espermatecal en I.(H.) ghilianii. A, Cámara génito-anal con la armadura genital en su interior. B, Armadura genital en visión dorsal. C, Armadura genital y resto de la genitalia femenina en visión ventral. a: ano. b: bolsa copulatriz. c: coxito. ce: conducto espermatecal. cg: cámara génito-anal. e: estilo. ep: espermateca. ge: glándula espermatecal. og: orificio genital. ov: oviducto. p: placa vaginal. u: utero. v: vagina.

La armadura genital (figura 7) está compuesta por dos coxitos subparalelos que aparecen en el interior de la cámara génito-anal partiendo del final del segmento IX y que representarían los gonopodios de dicho segmento (Tanner, 1927). Estos coxitos son alargados y pubescentes, a excepción de una pequeña región apical, donde se inserta el estilo. A lo largo del coxito aparece un cordón más esclerotizado y glabro que da rigidez al mismo, y que sería el baculi de Tanner (1927). Los estilos son subcilíndricos y están fuertemente esclerotizados, presentando en el ápice una corona de setas espiniformes, de carácter sensorial.

Entre los dos coxitos se abre la parte final de la vagina en un ancho orificio genital. Según Tanner (1927), esta vagina se originaría a partir del segmento X, mientras que para otros autores (Iuga & Rosca, 1962), representaría los restos del segmento XI.

Toda esta estructura es la que se proyecta al exterior en la puesta, mediante la evaginación del membranoso segmento IX, representando los coxitos un instrumento de preparación del sustrato, así como una fuerte guía para el descenso de los huevos y su ubicación, mientras los estilos, provistos de numerosas setas, tendrían una función principalmente sensorial.

La vagina se continúa en el complejo espermatecal (fig. 7), ya fuera de la cámara génito-anal, partiendo de ésta un largo tramo (segmento X), denominado útero por algunos autores (Iuga & Rosca, 1962). En el extremo de éste aparecen dos placas más esclerotizadas, donde se insertan los músculos dilatadores del útero (Iuga & Rosca, 1962). En este extremo se abre el oviducto impar y la bolsa copulatriz, de forma sacular. Cerca de la base de la bolsa se abre el conducto de la espermateca, diferenciado en un primer tramo fino y un segundo tramo más grueso y curvado. Al final de este conducto aparece una espermateca falciforme y notablemente más esclerotizada que el resto de las estructuras del complejo espermatecal. En la base de este receptáculo seminal se abre una glándula espermatecal de longitud y grosor variable según las especies, presentando en su interior multitud de pequeñas espículas densamente distribuidas, que forman una estructura en “trabécula” a lo largo de toda la glándula.

La disposición que adopta la genitalia femenina en el interior del abdomen de la hembra es muy característica y viene determinada por la invaginación del segmento IX, así como por la actividad del músculo dilatador (fig. 8).

Fig. 8. Genitalia en reposo de I. (H.) ghilianii. ae: apodema esternal. at: apodema tergal. b: bolsa copulatriz. ce: conducto espermatecal. cg: cámara génito-anal. ep: espermateca. ge: glándula espermatecal. i:proctodeo . m: músculo dilatador. ov: oviducto. s: segmento. u: utero.

Fig. 8. Genitalia femenina en reposo de I. (H.) ghilianii. ae: apodema esternal. at: apodema tergal. b: bolsa copulatriz. ce: conducto espermatecal. cg: cámara génito-anal. ep: espermateca. ge: glándula espermatecal. i:proctodeo . m: músculo dilatador. ov: oviducto. s: segmento. u: utero.

La cámara génito-anal es prácticamente recta y se orienta longitudinalmente desde el segmento VIII hacia el interior del abdomen. Los coxitos y la primera parte del tracto vaginal se encuentran alojados en el interior, con la misma orientación. Al salir de la cámara génito-anal, la vagina se curva casi 180º para dirigirse hacia el segmento VIII. Un nuevo giro de 180º al final del tracto vaginal hace que la bolsa copulatriz y el resto del complejo espermatecal vuelven a dirigirse hacia el interior del abdomen, disponiéndose de forma paralela a la vagina y a la cámara génito-anal, pero en posición más ventral. Por debajo de estas estructuras se sitúa el apodema esternal. El proctodeo acompaña en este trayecto a la vagina y complejo espermatecal.

La cámara génito-anal (segmento IX) es prácticamente recta y se orienta longitudinalmente desde la región apical en dirección a la base del abdomen. En su interior, la vagina se curva ventralmente en su zona basal, orientándose hacia la parte apical del abdomen, adoptando una disposición paralela a la cámara génito-anal. La bolsa copulatriz y el resto del complejo espermatecal vuelven a dirigirse hacia la base del abdomen, disponiéndose nuevamente de forma paralela a la vagina y a la cámara génito-anal, pero en posición más ventral; por debajo se sitúa el apodema esternal. El proctodeo acompaña en este trayecto a la vagina y complejo espermatecal.

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