Reproducción

Como uno de los aspectos fundamentales en la supervivencia de una especie, y como animales que presentan una reproducción sexual, los coleópteros establecen una serie de comportamientos y pautas etológicas que pueden llegar a presentar una gran complejidad y que van encaminadas a aumentar la efectividad de las cópulas y a optimizar la puesta, tanto a nivel de protección como de disponibilidad de alimento para las larvas neonatas.

Cópula

Iberodorcadion perezi hispanicumLa función del denominado “cortejo” o, utilizando un concepto más amplio, de las pautas etológicas dirigidas a la consecución de una cópula, tienen como función fundamental permitir una cruzamiento efectivo, asegurando que la energía y el tiempo empleados en la misma no representen un despilfarro por un intento inviable. De esta manera, lo que consiguen estos comportamientos son, por un lado, asegurar el reconocimiento de ambos individuos como miembros de la misma especie y, por otro, conocer la receptividad de la hembra (directamente implicada con aspectos fisiológicos como maduración ovárica, presencia de espermatóforos anteriores en el aparato genital, etc.). Ambos factores son vitales para que la cópula resulte efectiva, de tal manera que aquellos animales que adquieran unas estrategias que permitan el cruzamiento únicamente cuando ambos aspectos son los adecuados, conseguirán una mejor optimización de tiempo y energía. lo que sin duda supone una importante ventaja adaptativa.

Puesta

Iberodorcadion perezi hispanicumEn el reino animal aparecen dos estrategias diferentes en cuanto al cuidado de la descendencia: la protección paterna, o el abandono de la descendencia a su suerte. El primero representa una mayor inversión por parte de los padres, pero asegura un mayor índice de supervivencia. Por el contrario, la segunda estrategia es muy económica energéticamente hablando, pero precisa mecanismos que impidan la total aniquilación de los huevos o los estados juveniles antes de que lleguen al período reproductor. Normalmente, el primero va acompañado de un número de descendientes pequeño y el segundo por todo lo contrario. Los coleópteros pertenecen, como la mayor parte de los invertebrados, al segundo tipo, y en este caso, se suple el cuidado de los padres por una correcta elección del lugar donde se realiza la deposición de los huevos. El comportamiento de puesta no es menos importante que el de cópula, ya que de la correcta elección de la ubicación, dependerá directamente un mayor o menor índice de supervivencia de las larvas.

Existen tres aspectos fundamentales en la ubicación de una puesta: conseguir unas condiciones ambientales adecuadas, asegurar la mejor protección posible ante predadores y parásitos y permitir el fácil acceso de las larvas al alimento tras la eclosión. Normalmente, y como es habitual, el resultado final es un compromiso entre los tres requerimientos que se dirige hacia el óptimo adaptativo. Estos tres factores han originado una evolución en los hábitos de puesta, desde el simple abandono de los huevos, hasta los elaborados comportamientos existentes en muchas especies.

Líneas de investigación desarrolladas:

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